Entre las bebidas más consumidas en México, el refresco ocupa un lugar destacado. Muchas personas lo eligen para acompañar sus comidas, desde el desayuno hasta la cena. Sin embargo, expertos advierten que ciertas combinaciones pueden ser perjudiciales para la salud.
Algunos alimentos, al consumirse junto con refresco, pueden generar efectos contraproducentes en el organismo, afectando la absorción de nutrientes y aumentando el riesgo de enfermedades. Además, el consumo excesivo de esta bebida está relacionado con padecimientos como obesidad y diabetes, por lo que se recomienda moderar su ingesta.
Estos son los alimentos que no debes combinar con refresco
El consumo de refresco junto con ciertos alimentos puede impedir la correcta absorción de nutrientes y, a largo plazo, contribuir al desarrollo de diversas enfermedades. A continuación, te compartimos los alimentos que no debes combinar con refresco:
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Café
Algunas personas comienzan su día con una taza de café y luego consumen refresco en el almuerzo o la comida. Sin embargo, esta combinación puede ser perjudicial, ya que ambas bebidas son ricas en cafeína. Según MedlinePlus, el exceso de cafeína puede provocar dolores de cabeza, mareos, insomnio, ansiedad y aumento del ritmo cardíaco.
Pan dulce
El refresco tiene un alto contenido de azúcar, por lo que acompañarlo con pan dulce incrementa exponencialmente la cantidad de glucosa en el organismo. Esta combinación puede afectar órganos como los riñones, el corazón y los nervios, además de aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 a largo plazo.
Frijoles
Los frijoles son una fuente importante de magnesio, pero no deben combinarse con refresco. De acuerdo con la Universidad de Granada, muchas bebidas azucaradas contienen fosfato, un ácido que inhibe la absorción de este mineral. Para aprovechar sus beneficios, es mejor evitar el consumo de refresco junto con alimentos ricos en magnesio.
Comida rápida
Alimentos como hamburguesas, pizza o pollo frito son ricos en grasas saturadas y carbohidratos. Consumirlos junto con refresco incrementa el daño al organismo, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, especialmente si su ingesta es frecuente.